Esta mañana experimenté lo agotador que es un viaje en bus en esta empañada y húmeda ciudad. ya lo he hecho dos veces, y me esperan dos viajes más.
Cuando me subí la primera vez, pensé que iba a estar mínimo una hora en ese cebollero, pero resulta que hoy todos los conductores acordaron que no iban a sacar los carros, por lo cual me demoré menos de 30 minutos y llegué MUY temprano...
Pero en el segundo viaje me sentí como Jackie Chan en "viaje al mundo en 80 días", o como Rose Dawson esperando a que el Carpathia apareciera ante la luz del sol. ETERNO!
Pero lo importante es que los viajes en bus no se grabarán en mi disco duro de células y glóbulos rojos, así como el frío que tengo en este momento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario