sábado, 17 de abril de 2010

Las frutas dulces


La tierra pide mi alma, las ramas mi sangre y las flores mi esencia.

El mundo ya no necesita de esta dama enferma y marchita. Aunque el día sábado fue su dia de juicio, la dama pudo sobrevivir para una misión (que le tocó aceptar) el día domingo, considerado "día de descanso".

¿ Seguirá la tierra, el sol y el aire reclamando todo de lo que esta dama se compone ?
¿ Seguirá la naturaleza sedienta de todo su ser para que deje de existir?
¿ Seguirán las flores bebiendo de toda su esencia para así alimentar a lo que de verdad necesita el ciclo de la vida para existir?

La dama sigue viendo el rumbo de la existencia a ciegas, a tientas de caer en cualquier momento en el que una flor pida de ella para sobrevivir. El camino pedregoso la obliga a seguir adelante y llegar a la luz que ella no ve a causa de su ceguera genética.

La luz la llama, con voz femenina y dulce, haciéndole creer que va a ir al paraíso; la voz está acompañada de dulces aromas y melodías de naturaleza, combinados con olores a árboles de naranjas y peras muy dulces, todas éstas pecaminosas.

¿ Encontrará la dama alguna clase de animal arrastrándose entre el lodo al final del camino y las frutas doradas y de dulces olores ?

¿ O al fin contestará la pregunta que tanto se ha hecho desde cuando perdió la vista?

Eso solo lo saben las peras dulces.


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